Las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile contribuyeron a una derrota electoral que determinó su salida del poder. Sorprendentemente, esto ocurrió sin que cambiaran las preferencias políticas de los ciudadanos. Por María Angélica Bautista, Felipe GonzálezLuis Martínez, Pablo Muñoz Mounu Prem.

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Alrededor del mundo hay miles de personas que son reprimidas y asesinadas por regímenes autoritarios. Asimismo, los dictadores dependen cada vez más de elecciones para validar sus gobiernos. En un mundo en donde las personas tienen más libertad para expresar sus preferencias políticas al votar, una pregunta importante es si acaso los actos de represión influyen en la posibilidad de que los dictadores permanezcan en el poder.

La respuesta a esta pregunta no es obvia. Mientras que el Estado puede usar la represión precisamente para suprimir la oposición, los ciudadanos también tienen el poder de castigar los actos del Estado. Es decir, la represión tiene el potencial de dar un contragolpe.

Carabineros chilenos detienen a un manifestante en Santiago en 2011 (detalle de Eduardo Beyer, CC BY-NC-ND 2.0)

Chile bajo Pinochet

La dictadura dirigida por el General Augusto Pinochet (1973-1990) usó las fuerzas militares para asesinar a más de 3,000 personas, además de detener por razones políticas al menos a 40,000 personas más. Sin embargo, esto no evitó que hace 30 años, en 1988, Pinochet perdiera el referendo sobre la continuación de su gobierno, abriendo así la ventana hacia la democracia en Chile.

Nuestra investigación muestra que la represión de Estado contribuyó a que Pinochet perdiera esta elección, en tanto lugares más expuestos a la violencia del régimen dictatorial experimentaron un mayor registro de ciudadanos para votar en el referéndum y un menor apoyo a la continuación de Pinochet. Ahora bien, una vez retorna la democracia en 1990, estos lugares más expuestos a la violencia de la dictadura no apoyan diferencialmente a candidatos de izquierda o derecha, pero tienen mayor preferencia por la democracia.

La red de bases militares fue clave cuando Pinochet llegó al poder el 11 de Septiembre de 1973, en un golpe de Estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende. Desde ese día, los lugares que estaban localizados cerca a estas bases tenían una probabilidad más alta de estar expuestos a la violencia desatada por la dictadura. La localización de estas bases – construidas al menos un siglo antes – está relacionada con razones de seguridad mas no con las preferencias políticas de las personas que vivían alrededor de la zona.

Nuestra investigación muestra que durante la dictadura las comunas que tenían una base militar dentro de su perímetro tuvieron más del doble de víctimas que las comunas sin presencia de estas, independientemente de las características de su población. Asimismo, la probabilidad de ser una víctima de la dictadura disminuye a medida que la distancia a estas bases aumenta. (Ver Gráfica 1 abajo)

Gráfica 1: La violencia de estado aumenta a con la cercanía a la red de bases militares

La represión y el famoso “NO” en Chile

El referendo en 1988 se llevó a cabo para decidir sobre la continuación de la dictadura de Pinochet. Más de siete millones de personas se registraron para votar, el número más alto en la historia electoral del país. Las circunstancias políticas, junto con el monitoreo internacional, hicieron que estas elecciones fueran relativamente libres y competitivas.

Cabe destacar que los lugares más expuestos a la violencia ejercida por el régimen militar, también tuvieron los niveles más altos en registro de votantes. Adicionalmente, estos lugares votaron en mayor proporción en contra de la continuación en el poder de Pinochet (ver Gráfica 2, panel izquierdo). La proporción de votantes que apoyaron la opción del “NO”, que anunció la salida de Pinochet y abrió la puerta a elecciones presidenciales a todos los partidos, también fue más alta en comunas con más víctimas de la dictadura (ver Gráfica 2, panel derecho). Franjas transmitidas en la televisión con campañas políticas que informaron a los chilenos y chilenas sobre los actos de represión también ayudaron a aumentar el número de votos en contra de Pinochet.

Gráfica 2: Apoyo por la democracia aumenta con la exposición a la violencia.

Entendiendo los efectos locales de la represión y el apoyo a la democracia

La violencia cometida por el Estado fue un factor determinante al apoyo por la democracia a nivel local.

Por un lado, el régimen de Pinochet hizo múltiples maniobras para minimizar el conocimiento sobre los actos de represión que cometía. Los ejemplos abundan, pero la estrategia más común era manipular la difusión de información a través de periódicos y televisión. La censura llevó a que los eventos locales fueran una fuente de información crucial dentro de estas comunidades. Otra razón es que las experiencias personales o directas tienen un mayor impacto que las experiencias de otros o indirectas. Estos dos motivos explican que hubiese conocimiento sobre los actos de represión en los lugares afectados por esta, y que este fuera independiente de la alineación política de los ciudadanos.

Pinochet gobernó el país formando una coalición con los partidos de derecha, implementando una amplia batería de políticas económicas y cambios sustanciales en las instituciones políticas. Una de la más importantes es la introducción de la Constitución de 1980. Con la existencia de esta alianza, era de esperarse que los actos de represión durante estos años hubiesen movilizado a los ciudadanos hacia la izquierda en el espectro político.

Sin embargo, nuestra investigación encuentra que este no es el caso: comunas con niveles más altos de represión exhiben niveles de apoyo similar por candidatos de los partidos de izquierda y de derecha. Es decir, la represión de Estado provocó un movimiento hacia la democracia y un deseo de darle fin a un régimen autoritario sin afectar las preferencias políticas de los chilenos y chilenas.

La experiencia de la dictadura militar en Chile bajo Pinochet nos da una lección importante para otros países en América Latina y el resto del mundo: en lugar de acallar la disidencia, los actos de represión pueden crear movimientos sociales poderosos que impulsen el regreso a la democracia una vez se abra una ventana.

Notas:
• Las opiniones expresadas en este blog son de los autores y no reflejan las posiciones del Centro ni del LSE
• Este blog extrae elementos del artículo “The geography of repression and support for democracy: evidence from the Pinochet dictatorshipescrito por los autores
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María Angélica Bautista University of Chicago
Maria Angélica Bautista es Profesor Asistente en el Harris School of Public Policy, University of Chicago.

 

Felipe González – Pontificia Universidad Católica de Chile
Felipe González es Profesor Asistente del Instituto de Economía, Pontificia Universidad Católica de Chile. Twitter: @fagonza4

 

Luis Martínez – University of Chicago
Luis Martinez es Profesor Asistente en el Harris School of Public Policy, University of Chicago. Twitter: @LuisRMartinezA

 

Pablo Muñoz – University of California, Berkeley
Pablo Muñoz es estudiante de doctorado en Economía en la Universidad de California, Berkeley.

 

Mounu Prem – Universidad del Rosario, Colombia
Mounu Prem es Profesor Adjunto en el Departamento de Economía de la Universidad del Rosario.

 

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