For Spanish readers here is the beginning of an article I wrote on the new networked political journalism for Estudios de Politica Exterior.

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Internet y la telefonía móvil han dotado a los ciudadanos de nuevas herramientas de expresión y activismo político. Desde las revueltas árabes los medios de comunicación tradicionales han trabajado en red con plataformas como Twitter, Facebook y YouTube.

 

Las redes sociales no han “causado” las revoluciones de Túnez, Egipto o Libia. Pero si queremos averiguar dónde podría producirse el próximo levantamiento en Oriente Próximo, ese es sin duda el “lugar” en el que habría que mirar. Las redes sociales son ahora un indicador útil, si no un pronosticador, del cambio político.

 

Independientemente de la relación causal, las redes sociales sí parecen ser un factor esencial en la evolución de una nueva clase de política interconectada. Sin embargo, no garantizan el resultado de un levantamiento amplificado por medios digitales, ya que los tiranos siguen teniendo los tanques y la policía secreta. Como dicen en Irán, algunos de ellos hasta saben usar Internet.

 

Es preciso recordar que las condiciones previas fundamentales para la revolución son económicas. Tanto Túnez como Egipto han sufrido recesiones económicas a las que se añade una flagrante desigualdad de ingresos en sociedades relativamente desarrolladas. Como en Libia, las diferencias de ingresos eran cada vez mayores, aun cuando el dinero seguía entrando a raudales gracias al petróleo o el turismo. Pero la entrada de dinero, también supone el inevitable desarrollo de la infraestructura de Internet y un acceso más generalizado a las nuevas tecnologías…

 

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