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Luis Eduardo Gutiérrez Rojas

April 6th, 2022

Democracias bajo amenaza: propaganda y populismo

0 comments | 1 shares

Estimated reading time: 5 minutes

Luis Eduardo Gutiérrez Rojas

April 6th, 2022

Democracias bajo amenaza: propaganda y populismo

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In this Spanish-language translation of an article written in English for the ID Blog, MSc student in Development Studies Luis Eduardo Gutiérrez Rojas analyses the use of propaganda in populist politics and the threat this poses to democracy, looking specifically at Colombia and Brazil.
The English-language version is available to read here.
El estudiante Luis Eduardo Gutiérrez Rojas de la Maestría en Estudios de Desarrollo estudiante del analiza el uso de la propaganda en la política populista y el peligro que esta representa para la democracia, observando específicamente los casos de Brasil y Colombia.

Colombia y Brasil están ad-portas de celebrar elecciones este 2022, y el escenario actual es similar al de 2018, cuando la polarización, la desinformación y la propaganda fueron cruciales para el resultado político. La propaganda, que juega un papel importante en la arena política en América Latina, está amenazando la calidad de los debates, la confianza en las instituciones e incluso nuestras frágiles democracias. Dadas todas las implicaciones y peligros que este fenómeno tiene para el desempeño institucional y la supervivencia de la democracia, es esencial entenderlo desde enfoques innovadores.

En este artículo, trato de analizar cómo funciona la propaganda a partir de las contribuciones de Ernesto Laclau sobre el populismo. Este último concepto debe entenderse como un estilo político, estrategia y técnica de liderazgo que trata de crear una relación personal entre el líder y sus seguidores, evitando cualquier vínculo institucional. Los líderes populistas son maniqueos, anti institucionalistas y apelan al pueblo pretendiendo representar lo que consideran el interés genuino de las mayorías.

Maniqueísmo

La primera característica de los líderes populistas y la propaganda es la noción de que el espectro político está dividido en dos campos irreconciliables, los “buenos” y los “malos”, siguiendo un binarismo maniqueo. El objetivo principal de la propaganda es difundir ideas para influir o manipular comportamientos en una comunidad política. Por lo tanto, en los mensajes propagandísticos, una supuesta “verdad” o “verdades” se transmiten con información parcial, apelando a los símbolos, a medias verdades y haciendo omisiones deliberadas.

Aquellos que difunden propaganda son los autodeclarados buenos, e incluso se auto califican como mesías y salvadores en algunos casos. Debido a que la propaganda presenta una sola creencia o un conjunto de convicciones, no tolera la crítica, y cualquiera que se atreva a plantear preguntas o dudas es automáticamente catalogado como un enemigo. En Colombia, para algunos sectores políticos de la derecha, cualquier crítica es señal de influencia guerrillera o de un profundo resentimiento. En Brasil, Bolsonaro ganó en 2018 difundiendo desinformación y promulgando el odio hacia todos los grupos asociados con la diversidad y la inconformidad en la sociedad, y el escenario para este año parece ser bastante similar.

Anti-institucionalismo

La propaganda tiene una posición contradictoria en relación con las instituciones. Por un lado, puede socavar su legitimidad y la confianza ciudadana al apuntar a ciertas instituciones, acusándolas de corrupción, clientelismo o incluso como corruptoras de la sociedad sin pruebas suficientes. Por otro lado, la propaganda puede provenir de las propias instituciones para promover su propia agenda. Ya sea como objetivo o como fuente, la propaganda socava la confianza en las instituciones, provocando una crisis de legitimidad.

Colombia acaba de elegir un nuevo congreso, el primero en la historia republicana donde la izquierda será la fuerza más significativa. El principal promotor de la propaganda, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder del partido de gobierno Centro Democrático, pidió que se desconozcan los resultados electorales, a pesar de que, hace algunas semanas, declaró su apego a las reglas electorales en Colombia pidiendo la aceptación de las reglas.  Pidió un recuento total de los votos para Senado; posteriormente, el presidente de la República, Iván Duque, hizo la misma solicitud (en el marco legal actual, el presidente debe permanecer neutral en estos temas como jefe del Estado); y finalmente, el jefe de la organización electoral también, sabiendo que legalmente es imposible realizar un recuento total.

Former president Álvaro Uribe Vélez
El expresidente Álvaro Uribe pidió un reconteo total para el Senado de la República. 

Jair Bolsonaro, aunque ganó las elecciones de Brasil en 2018, afirmó que se cometió fraude en el proceso electoral; en 2022, ha hecho acusaciones similares contra el sistema electoral en su país, alegando que no reconocerá los resultados si no gana. Además, Bolsonaro ha puesto en duda las recientes encuestas que sitúan a Lula a la cabeza de la carrera presidencial con casi el 49% de la intención de voto.

Sin embargo, propaganda de Bolsonaro no es solo electoral; en medio de la pandemia del COVID-19, el mandatario inició una campaña de desinformación negando la existencia del virus. Los constantes ataques contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desconfianza en las vacunas, el escepticismo sobre los confinamientos y la difusión de fake news llevaron incluso a la eliminación de algunas de sus publicaciones en Facebook, YouTube y Twitter por  violación de las normas.

Brazilian president Jair Bolsonaro
La actitud negacionista de Jair Bolsonaro lo llevó a recibir una multa en 2021 por no acatar las medidas de bioseguridad en un evento en el estado de Maranhão
Apelar a la gente

Los líderes populistas tratan de eludir los marcos institucionales y apelan a la gente para crear un vínculo directo con el pueblo. En esta estrategia, el despliegue de símbolos, mitos y creencias populares son cruciales. En América Latina, algunos líderes populistas han construido su liderazgo con base en una postura antiimperialista dirigida contra los Estados Unidos; otros, como Evo Morales en Bolivia, han fundamentado su liderazgo en las culturas indígenas apelando a un legado precolonial milenario y han construido un movimiento político sobre él.

En Colombia y Brasil, la defensa de los valores cristianos conservadores ha sido uno de los principales temas para los líderes propagandísticos. En el primero, en 2016, cuando el gobierno estaba en las etapas finales del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), algunos políticos de derecha desplegaron una estrategia basada en una supuesta “ideología de género”, con mensajes tales como “¡Colombia está en peligro! De caer bajo el control de una dictadura comunista y la inminente aprobación de una ideología de género“.

Mientras que en Colombia este mensaje fue aceptado y promovido dentro de varias comunidades católicas, en Brasil la relación fue más robusta con los grupos evangélicos. Las políticas sociales implementadas por el Partido de los Trabajadores (PT) desafiaron los valores conservadores de la sociedad brasileña y empoderaron a las minorías. Debido a esto, Bolsonaro llamó al pueblo a salvar al país de una crisis moral y ética. Adicionalmente, en la polarizada campaña de 2018, Bolsonaro aprovechó la profunda crisis política provocada por el mayor escándalo de corrupción en América Latina, el escándalo de Odebrecht o Lava Jato, que consistió en una gran red de sobornos, contratos públicos y financiamiento ilegal de campañas presidenciales en todo el continente. El ahora presidente propuso una limpieza profunda de los “criminales rojos” de la sociedad brasileña, utilizando el discurso político de la dictadura del siglo XX que criminalizó todas las posiciones de izquierda.

Conclusión

Como he argumentado, la teoría populista puede dar luces para comprender las estrategias de propaganda y su peligro para las democracias. Tal análisis permitió vislumbrar que implementan lógicas similares al dividir el espectro político en dos campos, socavando la confianza institucional y apelando al “pueblo”. La propaganda puede representar amenazas para las democracias frágiles en América Latina como Colombia y Brasil, donde la desinformación y el odio político son bien recibidos en algunos sectores de la sociedad. No hay una forma sencilla de combatirla, pero como ciudadanos, debemos exigir a nuestros líderes un debate político serio sin mentiras ni odio.


The views expressed in this post are those of the author and in no way reflect those of the International Development LSE blog or the London School of Economics and Political Science.

About the author

Luis Eduardo Gutiérrez Rojas

Luis Eduardo Gutiérrez Rojas is a political scientist and an MSc Development Studies alum from the Department of International Development at LSE. Currently, he is a political risk analyst in a global London-based consultancy firm. His research areas are: innovation policy; economic development; public policies; and democracy in Latin America.

Posted In: Political Economy of Development

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