Después de ganar las elecciones de México por un amplio margen, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumirá la Presidencia el 1 de diciembre. Que su nuevo partido, Morena, cuente con mayorías en ambas cámaras del Congreso le facilitará la adopción de las reformas que ha propuesto. Pero expectativas, tanto sobre el declive democrático como de la continuidad económica, resultan difícil de justificar. Por Graciana del Castillo (CUNY).

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Antes de las elecciones, tanto en los medios como en círculos políticos, se argumentaba que el principal riesgo para México era que las supuestas tendencias e instintos dictatoriales de AMLO lo llevarían a ignorar frenos y contrapesos del sistema, lo que podría, a su vez, conllevar a que Morena concentrara el poder político como lo había hecho el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el pasado.

Pero lejos de repetir los errores del pasado, AMLO se ha comprometido a reforzar el estado de derecho, a defender la independencia de los tres poderes del gobierno (así como la del Banco de México) y a fortalecer el poder judicial para enfrentar la corrupción y la impunidad. El hecho que AMLO haya resaltado explícitamente estos compromisos para mejorar las instituciones de México, significa que se le podrá hacer rendir cuentas si las mejoras no se materializaran.

Los compromisos explícitos de AMLO pueden facilitar la rendición de cuentas ante la ciudadanía (Eneas De TroyaCC BY 2.0)

La consulta del aeropuerto de Texcoco: ¿para mejorar la democracia?

Como Jefe de Gobierno del Distrito Federal (Alcalde de la Ciudad de México) del 2000 al 2005, AMLO incorporó consultas populares a su estilo de gobierno, y recientemente, a pesar de no haber aún asumido la presidencia, utilizó esa misma herramienta para decidir sobre el futuro del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

A lo largo de la campaña presidencial, AMLO expresó su oposición a la construcción sumamente costosa de un nuevo aeropuerto en Texcoco, que los expertos consideraron “ecocidio” debido a su efecto devastador sobre el sistema de agua en particular y el medio ambiente en general. Aunque en diciembre de 2017 anunció que si fuera electo detendría su construcción, luego cambió de opinión varias veces durante la campaña, proponiendo en más de una oportunidad una “consulta popular,” que en última instancia es lo que hizo.

Aunque superficialmente favorable a la participación democrática y la legitimidad, la consulta fue un error colosal.

En primer lugar, dado que la consulta se realizó sin que AMLO hubiera llegado a la presidencia, ésta no fue dirigida por el gobierno sino por una ONG, lo cual dejó mucho que desear en términos de organización, transparencia y representatividad. Además, al involucrar apenas el uno por ciento del electorado, la consulta no resultó para nada representativa.

También se ha vuelto cada vez más claro – no necesitamos mirar más allá del Brexit – que consultar a votantes que carecen de las calificaciones técnicas y financieras necesarias para evaluar problemas cruciales pero complejos constituye un enfoque ineficaz y profundamente problemático.

La consulta parece haber sido un intento de destacar sus credenciales democráticas y de transferir, al estilo de Poncio Pilato, la responsabilidad de una decisión difícil al “pueblo”.

Pero esto era innecesario. Con una impresionante participación del 60 por ciento el día de las elecciones, y con más del doble de votos que su rival más cercano (53%), AMLO ya tenía un claro mandato para tomar decisiones políticas importantes como la del aeropuerto.

Sin embargo, al optar por una consulta popular defectuosa, AMLO puede haber ocasionado un daño político que podría también tener efectos económicos. La decisión de detener la construcción del nuevo aeropuerto, un quinto del cual ya está construido, trastornó innecesariamente a los mercados y a los inversores. No sólo eso, sino que, al hacer la consulta, AMLO renunció a la oportunidad de comenzar el sexenio con una decisión de política audaz y consistente con sus promesas electorales.

¿Más de lo mismo para la “economía estrella” de América Latina?

Así como las expectativas de una degeneración democrática son injustificadas, también lo son las expectativas de continuidad en las políticas económicas.

La declaración del Banco Mundial de que la economía de México representa la “estrella brillante” en el firmamento latinoamericano sobre la cual hay “menos razones para preocuparse”, ignora los numerosos desafíos que AMLO enfrentará una vez en el cargo.

El 15 de diciembre, el presidente entrante deberá aprobar el presupuesto para 2019. Este presupuesto debe incluir un nuevo fondo para los 25 “proyectos estratégicos” de AMLO, relacionados principalmente a compromisos de campaña en infraestructura y áreas sociales. En el Plan para el sexenio se propone financiar estos proyectos con ahorros resultantes del plan de austeridad y de medidas contra la corrupción en lugar de con incrementos en la tributación o en la deuda pública.

AMLO propone eliminar las pensiones de los expresidentes y subir las de los ancianos (Eneas De TroyaCC BY 2.0)

AMLO ha señalado su compromiso personal para aumentar el ahorro público al reducir su propio salario a la mitad y renunciar a otros beneficios. Se eliminaron las pensiones de los expresidentes y el Senado ha aceptado un recorte del 30 por ciento en su propio presupuesto.

Las encuestas populares de AMLO y la incertidumbre fiscal

Pero hay otras fuentes de incertidumbre fiscal. Aún a fines de noviembre, los detalles del presupuesto permanecen en el aire ya que AMLO decidió llevar a cabo una mega consulta popular el 24-25 de noviembre para evaluar el apoyo a diez de sus proyectos estratégicos. Estos incluyen:

  1. El Tren Maya, que conectará los estados de Yucatán y Chiapas regions
  2. Desarrollo del Istmo de Tehuantepec
  3. Construcción de la Refinería en Dos Bocas, Tabasco
  4. La reforestación de un millón de hectáreas de tierra en el sudeste del país
  5. Un plan de pensión que cubriría personas a partir de 68 años de edad
  6. Jóvenes Construyendo el Futuro para 2.6 millones que ni estudian ni trabajan
  7. Becas para estudiantes en escuelas públicas de nivel medio superior para frenar la deserción escolar
  8. Apoyo para un millón de personas con incapacidades
  9. Garantizar atención médica a la población sin acceso a la misma
  10. Acceso a internet en forma gratuita a nivel nacional en carreteras, plazas públicas, centros de salud y escuelas

AMLO dijo que esta mega consulta la hace como respuesta a sus críticos “conservadores” que argumentan que sólo consulta a la gente sobre temas a los que se opone, como el aeropuerto de Texcoco. Dejó claro, sin embargo, que mientras él era imparcial sobre la consulta del aeropuerto, está sumamente a favor de estos diez proyectos, como se pronunció en la campaña.

Además, y volviendo al tema del aeropuerto, no está claro qué ajustes presupuestarios serán necesarios para financiar las nuevas propuestas para ampliar la capacidad del aeropuerto actual. El estado también tendrá que compensar a los inversionistas y contratistas como resultado de la cancelación del proyecto de Texcoco.

Aunque afirma con toda razón el derecho soberano de México de decidir sus propias políticas, si AMLO no cumpliera con los compromisos asumidos por el gobierno anterior, las agencias de calificación probablemente degradarán la calificación soberana de México. Esto haría que el endeudamiento fuera más costoso, desalentaría la inversión y aumentaría la carga del servicio de la deuda, sobre todo porque la deuda pública durante el sexenio de Peña Nieto aumentó del 33 por ciento del PNB en 2013 al 47 por ciento en 2018. Estas condiciones, a su vez, le harían más difícil a AMLO mejorar el crecimiento mediocre – sólo un 2.0 por ciento anual desde el 2000 – y frustrarían sus esfuerzos para lograr que la economía sea más dinámica e inclusiva.

Grandes esperanzas

El Banco Mundial, sin embargo, cree que bajo AMLO esta “economía estable” continuará expandiéndose. Pero no explican cómo una economía estable con cualidades de estrella y tal endeudamiento puede haber llevado a resultados tan pobres en términos de crecimiento, pobreza y desigualdad.

El informe de Credit Suisse Global Wealth 2018 muestra que 96 millones de personas viven en la pobreza o corren el riesgo de caer en ella. Sin embargo, 39 personas tienen una riqueza total de más de $ 500 millones de dólares y otras 266 tienen entre $ 100 y 500 millones. Como es de esperar, el índice Gini de México lo convierte en uno de los países más desiguales del planeta.

AMLO fue elegido en gran parte para abordar estos problemas, y el desafío será enfrentar el deterioro general en áreas como la seguridad, la corrupción, la impunidad, el crecimiento, la pobreza y la desigualdad, sin poner en riesgo los avances significativos que se han logrado en comercio, inversión y productividad de diversos sectores.

Notas:
• Las opiniones expuestas en este artículo son de los autores y no reflejan la postura de LSE
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Graciana del Castillo – City University of New York
Graciana del Castillo es investigadora principal del Instituto Ralph Bunche para Estudios Internacionales y miembro del prestigioso Council on Foreign Relations. Con doctorado en economía de la Universidad de Columbia, fue investigadora principal, profesora a tiempo parcial y directora asociada del Centro para el Capitalismo y la Sociedad de esa universidad. Como directora de calificaciones soberanas para América Latina en Standard & Poor’s, la Dra. del Castillo lideró la mejora crediticia de México a grado de inversión en 2002. Cuenta con múltiples publicaciones en revistas económicas y políticas y es autora de Obstacles to Peacebuilding (Routledge, 2017), Guilty Party: The International Community in Afghanistan (X-Libris, 2ª edición 2016) y Rebuilding War-Torn States (Oxford University Press, 2008).

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