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François-Michel Le Tourneau

January 6th, 2022

La realidad de los garimpeiros en la Guayana Francesa

0 comments | 4 shares

Estimated reading time: 7 minutes

François-Michel Le Tourneau

January 6th, 2022

La realidad de los garimpeiros en la Guayana Francesa

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Unos 12.000 mineros informales, conocidos como garimpeiros, siguen operando en este país caribeño. Cada año extraen entre cinco y diez toneladas de oro de contrabando, a pesar de la presión de las autoridades francesas. Entender qué factores hacen resistentes a estos mineros fue el objeto de una investigación dirigida por François-Michel Le Tourneau (CNRS).

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La Guayana Francesa, colectividad francesa de ultramar situada en la costa norte de Sudamérica, tiene una larga historia de exploración de oro por parte de pequeños mineros que comenzó a mediados del siglo XIX. La rentabilidad del oro fue baja durante los años 60 y 70, pero la actividad repuntó a mediados de los 90, sobre todo por la influencia de los pequeños mineros de oro brasileños, que encontraban más dificultades para expandirse en su país. Estos mineros son conocidos como garimpeiros.

En un principio, esta nueva fiebre del oro podía acogerse a las normas en vigor, relativamente complacientes, de la Guayana Francesa. Pero las cosas empezaron a cambiar a principios de los 2000, cuando la legislación minera francesa se hizo más estricta en los territorios de ultramar y cuando las autoridades galas empezaron a actuar con más agresividad contra lo que ahora se denunciaba como una actividad clandestina emprendida por inmigrantes ilegales. La Gendarmería francesa comenzó a organizar operativos contra los garimpeiros en 2002, pero no contaba con medios suficientes para frenar el fenómeno. A partir de 2008, el Ejército francés se implicó para apoyar a la policía, y con estos refuerzos, la persecución de los mineros ilegales, los campamentos o los pozos se hizo mucho más intensa, y la presión sobre ellos aumentó.

En 2018, estas operaciones se renovaron, pero todavía hay hasta 12.000 garimpeiros operando en el territorio. Cada año se contrabandean entre cinco y diez toneladas de oro fuera de él y las pérdidas oscilan entre 250 y 500 millones de euros. Así pues, la resiliencia de los mineros de oro brasileños frente a las operaciones destinadas a aplastarlos es sorprendente. ¿Cómo se puede explicar?

La Guayana Francesa abarca unos 86 000 km², una selva amazónica densa casi en su totalidad, por lo que la mayor parte del territorio carece de carreteras y solo es accesible en helicóptero o en canoas equipadas con motores fueraborda. Esto exige que los pilotos expertos naveguen por decenas de rápidos y cascadas. Los garimpeiros son muy capaces de jugar al escondite y eludir las operaciones policiales, sobre todo porque hay pocas bases operativas de avanzada desde las que puedan operar el ejército y la policía. Las zonas se barren y limpian por medio de operaciones temporales. El gobierno francés sólo dispone de unos 500 soldados y miembros de la policía militar para operar en la selva a diario, por lo que, al poco tiempo de marcharse, los mineros que extraen oro pueden reorganizar sus negocios y cadenas de suministro y comenzar de nuevo la exploración.

También intervienen otros factores. Los mineros de oro brasileños son muy hábiles para responder a la presión de las autoridades francesas aumentando su flexibilidad y reduciendo los costes fijos de producción. Las autoridades pretenden sobre todo destruir sus equipos y suministros, en un esfuerzo por quebrarles en lo financiero, pero todo el negocio del garimpo se apoya en una extensa red de pequeños empresarios, estrechamente unidos por créditos y deudas mutuas, y que actúa de forma solidaria. La ruina de uno abre un nicho de mercado que otro asumirá con entusiasmo. En este sistema, la mayoría de los salarios o beneficios solo se abonan cuando se ha obtenido oro. Entonces, los jefes afrontan pocos gastos si tienen que mantener su actividad y ocultar su material porque la policía está cerca, algo que a veces puede durar días o semanas. Pueden hibernar y pasar desapercibidos hasta que las circunstancias mejoren.

En este sistema, la mayoría de los salarios o beneficios solo se abonan cuando se ha obtenido oro.

Como lo harían los asesores de la economía formal, los garimpeiros también son expertos en reducir otros gastos. Utilizan motores chinos baratos, importados de contrabando desde Surinam en su mayoría y fáciles de sustituir. Los garimpeiros también esconden sus equipos y suministros en diferentes refugios para no perderlo todo si su campamento es descubierto e invadido. Además, el creciente riesgo que asumen los proveedores para transportar todo lo necesario para la exploración (especialmente alimentos y gasolina para los motores) se compensa con la inflación de sus precios. Cuando se puede vender un galón de combustible a un precio diez veces superior al que se compró, importa menos que uno de cada tres envíos sea interceptado.

Pero todos estos mecanismos económicos y organizativos no son suficientes para justificar la resistencia de los garimpeiros brasileños a la presión de las autoridades francesas. El universo social y cultural del garimpo es, según sostengo tras una amplia investigación, también un factor importante -y quizás determinante-.

Un modelo de trabajo extendido por toda la Amazonía

El garimpo apareció en Brasil durante la época colonial, como respuesta al establecimiento por parte de la corona de Portugal de un monopolio real para la extracción de diamantes y oro. Por lo tanto, siempre ha sido una actividad clandestina en la que la norma era escapar de la presión de las autoridades y, al mismo tiempo, abrir los placeres, introducir de contrabando los bienes necesarios para su explotación y sacar de contrabando la producción.

Los mineros que trabajan en la Guayana Francesa siguen el mismo sistema que funciona en toda la Amazonía brasileña. Los mineros de oro ilegales que operan en los bosques de la Guayana Francesa son en su inmensa mayoría brasileños ( un 95 %). Muchos de ellos también han operado en otras zonas de Brasil o en Surinam en las que también predominan los mineros brasileños, pero en menor proporción. Y lo que es más importante, todas las normas y reglas presentes en las zonas de trabajo de la Guayana Francesa son iguales a las que se practican en Brasil. Ya sea la repartición de la producción entre los trabajadores, que generalmente se reparten el 30%, y el patrón, que recibe el 70% pero tiene que aportar todo lo necesario para que el campamento y el recinto funcionen, esto incluye el pago del salario del cocinero, la provisión de alimentos, combustible, motores, entre otros.

Las relaciones entre trabajadores y patrones se encuadra en una “sociedad” en la que todos contribuyen (los trabajadores con su trabajo, los patrones con su capital) y en la que no hay subordinación (los trabajadores son libres de irse cuando quieran, y los trabajadores no reciben sueldos o salarios, sino una parte de la producción), ni otras normas sociales (especialmente en lo que se refiere a las conductas aceptables y su cumplimiento).

Two people inside a mining camp in the Amazon
Un refugio minero dentro del bosque / François-Michel Le Torneau

La mayoría de las normas y la organización social que encontramos hoy en día son tan antiguas como el garimpo, y esto contribuye a explicar la resistencia de los garimpeiros tanto en la Guayana Francesa como en Brasil. Esta comunidad cuenta con un universo social y cultural probado a lo largo del tiempo y que le proporciona todos los ingredientes necesarios para mantener su oficio bajo presión, entre ellos su flexibilidad, solidaridad, organización y horizontalidad social.

A pesar de la fuerte presión de las autoridades, esta investigación arroja otra luz sobre la persistencia de una actividad ilegal y pone de manifiesto cómo los factores determinantes de su resistencia no se limitan a las ganancias y oportunidades económicas, sino que incluyen componentes sociales y culturales más amplios. Puede que esto no sea una buena noticia para el gobierno francés. Hacer frente a los siglos de experiencia en resistir (sobre todo de forma pacífica) y evadir la presión del Estado arraigada en el “sistema garimpo” podría resultar más difícil que expulsar a unos cuantos miles de inmigrantes ilegales brasileños de la Guayana Francesa.

Por otra parte, estos resultados pueden ofrecer nuevas perspectivas sobre la capacidad de resiliencia de otras actividades ilegales que resisten con fuerza en el continente, como la plantación de coca o la tala ilegal de madera. Tener en cuenta el universo en el que están inmersas en lugar de centrarse solo en el producto o en su economía podría conducir a formas nuevas y más eficaces de abordar estas realidades.

Notas:
• Este artículo representa las opiniones del autor y no del centro o de LSE
• Traducción de María Clara Montoya
• Por favor lea nuestra política de comentarios antes de comentar
• Encabezamiento: Rafa from Brazil / (CC BY-NC-SA 2.0)

About the author

François-Michel Le Tourneau

François-Michel Le Tourneau is a Senior Research Fellow at the French National Center for Scientific Research. With twenty years of experience in this region, he is a specialist in the Brazilian Amazon and French Guiana. Ultimately, his research has focused on small-scale illegal gold mining.

Posted In: Posts en español | Society

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