To celebrate the Spanish-language launch of Professor Jean-Paul Faguet’s book Popular Democracy: Governance from Below in Bolivia, we will be publishing the first chapter of the book as part of a five part series over the coming month.

You can read our post about the book launches in Bolivia here.


Part 1/5

It must be more-or-less obvious that a department specializing in international development must work in a number of languages. But the extraordinary dominance of English in the academic, policy, and business worlds today often obscures the sheer quantity of knowledge creation happening across the globe, including developing countries, in languages other than English.  And many of us at the LSE publish in non-English languages as well.

En mi caso, español – lengua materna e idioma principal de los países en que he concentrado mi actividad de investigación. Por tanto, es un gusto especial presentar mediante este foro la nueva edición española de mi libro, Descentralización y Democracia Popular: Gobernabilidad desde abajo en Bolivia. Originalmente publicado en inglés el año 2012 por la University of Michigan Press, y muy hábilmente y sensiblemente traducido por Isabel Bastos, esta versión presenta a lectores de toda la región una versión del libro que quizás sea la más útil que existirá jamás.

A continuación presentamos, en 5 segmentos vinculados, la introducción del mismo, que ojalá proveerá a interesados una idea más detallada de los temas tratados y los argumentos que desarrollo allí. Falta sólo ofrecer mis agradecimientos profundos a la Friedrich Ebert Stiftung de La Paz, que auspició la traducción como parte de su programa de apoyo al país.

INTRODUCCIÓN                                                                                              

La revolución silenciosa

En las últimas cuatro décadas, el entusiasmo por la descentralización y los experimentos con ella se han extendido por el mundo. Cuando, en 1995, me encontraba haciendo un curso de posgrado y comenzaba a estudiar la descentralización, los comentaristas ya estaban citando el notable crecimiento de experimentos en políticas públicas (y de estudios académicos) desde comienzos de 1980. Para muchos era como estar en la cresta de la ola, sabiendo que luego cederíamos el paso al entusiasmo por nuevas políticas públicas. Pero, estábamos equivocados; desde entonces, tanto la práctica como el estudio de la descentralización han crecido más y más.

Hace diez años, se estimaba que el 80% de los países del mundo estaba experimentando con una forma u otra de descentralización (Manor 1999). Desde entonces, reformas nuevas o cada vez más profundas han sido anunciadas en naciones tan diversas como Japón, México, Egipto, Camboya, Francia, Bolivia, Indonesia, Turquía, Etiopía y Corea del Sur, así como en muchas otras. La tendencia no favorece a las naciones más pobres: subsidiariedad, devolución y federalismo están directamente en el primer plano del discurso político de la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos. Tampoco favorece a las naciones más ricas: casi todos los países de África implementaron algún tipo de reforma durante 1990 (Brosio 2000). A comienzos de la primera década del año 2000, no había riesgo alguno de afirmar que la descentralización había afectado a la mayoría, sino a todas las naciones del globo.

Pero lo que impresiona no solo es el número de países que se están descentralizando, sino el ámbito de competencia y los recursos que recayeron en gobiernos subnacionales. De acuerdo a Campbell (2001, 2), “los gobiernos locales comenzaron a gastar del 10 al 50% de los ingresos del gobierno central”. Campbell denomina esto “la revolución silenciosa” y expresa que ha generado un nuevo modelo de gobernabilidad basado en el liderazgo innovador y capaz, una alta participación popular y un nuevo e implícito contrato que administra el régimen tributario local. Rodden (2006, 1-2) dice algo similar: “Diferenciándose de las transiciones a la democracia, la descentralización y la difusión del federalismo son quizás las más importantes tendencias en gobernabilidad del mundo en los últimos 50 años”.

Ubicuidad no implica uniformidad. La palabra descentralización esconde una cantidad sorprendente de variaciones en dos dimensiones. Primero, comprende reformas como la desconcentración, devolución y delegación que, en términos de incentivos, son fundamentalmente diferentes —un punto al cual regresaremos en el capítulo 5. Comparar diferentes reformas bajo una rúbrica común equivale a comparar frijoles con plátanos; siempre es posible hacerlo, pero probablemente no es una buena idea. Segundo, la palabra oculta gran variación en la medida en qué reforma es la que se está realmente implementando en diferentes países. Como veremos también en el capítulo 5, hay razones de peso para esperar que muchas de las reformas anunciadas sean resistidas o subvertidas de varias maneras por parte de las principales autoridades responsables de su implementación, haciendo que reformas similares en papel tengan, en la práctica, efectos notablemente diferentes. Para el estudioso de la descentralización, es difícil no insistir demasiado acerca de la importancia de definiciones claras. Este estudio usará la siguiente:

Descentralización es la devolución por parte de un gobierno central (esto es, nacional) de funciones específicas —con todos los atributos administrativos, políticos y económicos que estas conlleven— a los gobiernos democráticos locales (esto es, municipales) que son independientes del central dentro de un ámbito geográfico legalmente delimitado y funcional.

Como han apuntado varios académicos (por ejemplo, Diaz-Cayeros 2006; Eaton 2004), la tendencia hacia la descentralización coexiste con su opuesta hacia la centralización. Esta última encuentra su expresión más obvia en la construcción de uniones de muchos países, como la Unión Europea, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el Mercosur, muchos de cuyos Estados miembros están simultáneamente descentralizando poder y autoridad a niveles subnacionales de gobierno. En efecto, las dos tendencias coexisten no solo dentro de grupos multinacionales sino también en países específicos, donde la autoridad y los recursos están siendo descentralizados en algunas áreas (por ejemplo, en educación) y centralizados en otros (por ejemplo, en impuestos). Aunque es importante reconocer la existencia de una fuerte tendencia centralizadora como parte del contexto más amplio en el que opera este estudio, aquí no me centro en esto. Este libro más bien se centra en la descentralización, la tendencia mundial más importante, y la gobernabilidad local resultante.

The next part of the series will be published on Thursday 15 June.

Alternatively, you can download the Spanish-language version of the book here.


Professor Jean-Paul Faguet works at the frontier between economics and politics, using quantitative and qualitative methods to investigate the institutions and organizational forms that underpin development. Specific fields include political economy, comparative politics, institutional economics, and development economics.            

The views expressed in this post are those of the author and in no way reflect those of the International Development LSE blog or the London School of Economics and Political Science.