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Emily J. Kirk

May 17th, 2019

Del prejuicio al Orgullo: ¿qué tiene que celebrar Cuba en el Día Internacional contra la Homofobia?

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Estimated reading time: 10 minutes

Emily J. Kirk

May 17th, 2019

Del prejuicio al Orgullo: ¿qué tiene que celebrar Cuba en el Día Internacional contra la Homofobia?

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Cuba ha pasado de ser un país particularmente homofóbico y discriminatorio a ser alabado en el ámbito internacional por abordar los derechos relacionados con la diversidad sexual a partir de un enfoque basado en la salud – pero aún queda trabajo por hacer, argumenta Emily J. Kirk (Dalhousie University).

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El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó oficialmente la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Desde entonces, en esa fecha se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Es un día que tiene gran significado para muchos países, sobre todo para Cuba, que empezó a celebrar el IDAHOT en 2007. El año pasado los festejos en la isla comenzaron el 4 de mayo y se prolongaron durante dos semanas.

A mediados de mayo, la bandera LGBTQ de Cuba ondea en todo lo alto (Bayamo-el-archiveCC BY-SA 4.0)

LGBTQ en Cuba: del prejuicio al Orgullo

La participación de Cuba es particularmente significativa por haber sido considerado uno de los países latinoamericanos más discriminatorios y prejuiciosos hacia la diversidad sexual (LGBTQ).

Durante la segunda mitad de la década de 1960, se obligaba a los hombres homosexuales (o percibidos como homosexuales) a asistir a los campos de trabajo militar en un esfuerzo por convertirlos en “hombres verdaderos”. Los jóvenes “afeminados” también eran enviados a internados especializados para reforzar su masculinidad.

Como señaló Fidel Castro en 1967, “un homosexual jamás podría ser un verdadero revolucionario”. En 1971, el Primer Congreso sobre Educación y Cultura provocó mayor discriminación, pues introdujo leyes adicionales para minimizar el papel y la visibilidad de los homosexuales en la sociedad. Si bien la homosexualidad fue oficialmente despenalizada – aunque no legalizada – en 1979, Cuba continuaría luchando para crear un espacio para la diversidad sexual dentro del proyecto revolucionario.

Mariela Castro Espín (NorthsideCC BY-SA 3.0)

A pesar de sus antecedentes homofóbicos y una historia de prejuicios, la actitud de los cubanos comenzó a cambiar y evolucionar. Desde principios de la década de 2000, el principal defensor del cambio ha sido el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), encabezado por Mariela Castro Espín (derecha).

Como hija de dos héroes de la Revolución – la ex directora de la Federación de Mujeres, Vilma Espín, y el ex presidente Raúl Castro – su comprensión de la historia e ideología revolucionarias de Cuba es significativa.

También fue elegida para la Asamblea Nacional en 2014 y recibió el título de doctorado en sociología el año siguiente, con una tesis centrada en la transexualidad en Cuba. Si bien algunos atribuyen el éxito del CENESEX al peso del apellido Castro Espín, ella ha sido una líder formidable y capaz de la organización, así como del proceso más amplio de normalizar la diversidad sexual.

El vínculo entre discriminación y salud

En particular, el CENESEX empleó el enfoque cubano basado en la salud, que estableció un vínculo explícito entre la discriminación y la salud. En mis investigaciones, defino el enfoque basado en la salud como:

…un argumento enmarcado específicamente en un contexto de salud. Puede emplearse para un proceso de normalización (derechos de diversidad sexual, derechos de las mujeres, etc.) o para un cambio concreto (educativo, judicial, etc.). El argumento debe basarse en la salud o el bienestar y, más en particular, la opinión central debe mantener que la salud está en riesgo o podría mejorarse de manera verificable.

Desde 2003-2004, este tipo de enfoque ha sido utilizado por el CENESEX para normalizar la diversidad sexual en Cuba. Se encuentra en el material educativo, las campañas y los talleres, y se entiende bien como un medio para combatir la discriminación.

Este planteamiento ha sido extremadamente exitoso en Cuba debido a la ideología de salud del país: como “pilares de la Revolución”, la salud y la atención médica revisten una importancia primordial.

Desde 2007, cuando tuvieron lugar las primeras celebraciones del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, se han producido muchos cambios. En 2008, por ejemplo, el Ministerio de Salud Pública estableció la gratuidad de las cirugías de reasignación sexual, así como el cuidado previo y posterior.

En 2010, Fidel Castro se disculpó oficialmente por la discriminación contra personas sexualmente diversas en las primeras décadas de la Revolución y al año siguiente el Partido Comunista de Cuba incorporó la diversidad sexual en sus Principios Fundamentales.

Para 2012, el Nuevo Código de Familia había sido propuesto a la Asamblea Nacional – aunque todavía se está debatiendo – y en 2013 se instituyó el Nuevo Código de Trabajo, que estipula la protección contra la discriminación basada en la sexualidad o la identidad de género en el lugar de trabajo.

Celebrando la diversidad sexual en Cuba

El año pasado, con el hashtag #inclúyeme, el programa para las celebraciones en Cuba comprendió talleres sobre la prevención de la violencia y la importancia de la educación inclusiva, conferencias sobre el estigma y los derechos de género, así como películas, fiestas y exposiciones de arte.

Aunque no se llevará a cabo en 2019, existe la alternativa de la “conga”. Esta versión cubana del Desfile del Orgullo Gay es más una marcha que un desfile pero la acción central de mostrar públicamente el apoyo a los derechos de las personas sexualmente diversas continúa siendo la misma.

Una pareja cubana celebra su matrimonio en La Habana (GlobovisiónCC BY-NC 2.0)

Es importante considerar que varios ministerios, organizaciones de masas e institutos están involucrados en el proceso. El CENESEX, que trabaja bajo el auspicio del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), organiza las celebraciones con el Ministerio de Educación (MINED), el Ministerio de Cultura (MINCULT), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Esto apoya la opinión de Antoni Kapcia de que la Revolución representa un “proceso de negociación” en lugar de un sistema político cerrado. En otras palabras, aunque a menudo se describe como una simple dictadura que emplea un enfoque de arriba hacia abajo, el análisis del proceso revolucionario – en este caso, las celebraciones por el Día Internacional contra la Homofobia y la normalización de la diversidad sexual – sugiere que la Revolución es mucho más compleja y se fundamenta más en el debate que en los decretos.

El trabajo por hacer

Aunque ha habido muchos cambios en la normalización de la diversidad sexual, es importante considerar los desafíos actuales.

En particular, el machismo sigue siendo predominante y un problema grave. La violencia, en especial los crímenes de odio, también persisten, aunque no están siendo ignorados por la legislación ni el liderazgo del país.

Por último, el Nuevo Código de Familia, que incluiría más derechos para los ciudadanos sexualmente diversos, ha estado en debate durante años. Como resultado del reciente cambio en la presidencia, es poco probable que una reforma importante como la implementación de este Código tenga lugar en un futuro próximo. La propuesta de cambiar la definición de matrimonio en la nueva Carta Magna del país, para establecerlo como un vínculo “entre dos personas” en lugar de uno “entre hombre y mujer”, también quedó excluida en el texto final. Por consiguiente, muchos cubanos siguen contando con menos derechos familiares que otros y las uniones civiles no son reconocidas por la ley.

A pesar de los problemas en curso, las celebraciones de Cuba para el Día Internacional contra la Homofobia son representativas del complejo cambio, logrado con un enfoque particularmente cubano, en un país que transita del prejuicio al orgullo.

Cuba pasó de ser notoriamente homofóbica y discriminatoria a ser elogiada en el mundo por su atención a los derechos de la diversidad sexual. El CENESEX, dirigido por Mariela Castro Espín, encabezó la tarea de mejorar los derechos con una perspectiva enraizada en la salud y el bienestar: el enfoque basado en la salud. El Centro y su facultad de profesionales destacados continúan trabajando para afinar la legislación, la educación, la investigación y los derechos, en un esfuerzo por lograr la plena inclusión de las personas sexualmente diversas en la Revolución.

Notas:
• Las opiniones expuestas en este artículo son de los autores y no reflejan la postura de LSE
• Este artículo hace uso del libro del autor Cuba’s Gay Revolution: Normalizing Sexual Diversity Through a Health-Based Approach (Lexington Press, 2017)
• Favor de leer nuestra política de comentarios (EN) antes de comentar
• Traducción de Amanda Sucar Warrener

About the author

Emily J. Kirk

Dr Emily J. Kirk is Postdoctoral Fellow in the Department of International Development at Dalhousie University. Her research focuses on global health, Latin American development issues, and south-south cooperation, particularly in Cuba. She is the author of Cuba’s Gay Revolution: Normalizing Sexual Diversity Through a Health-Based Approach (Lexington Press, 2017).

Posted In: Society

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